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Alejandro Serrano


Alejandro Serrano

jueves, 9 de junio de 2016

"calzando" la maquinaria. TPM contra desgastes y atascos




Este fin de semana pasado estaba en un restaurante de celebración familiar y aprecié un detalle..... la mesa donde estaba sentado se balanceaba. O las patas no eran perfectas, o estaban deformadas o las baldosas tenían alguna imperfección.

Algo que, en condiciones normales, te puede dar totalmente igual, pero cuando se trata de estar comiendo un rato largo, puede ser molesto.

Si fuese un restaurante de alta categoría, aparte de que me hubiera sorprendido que hubieran dejado eso al azar, me hubiera quejado, pero siendo un sitio relativamente sencillo.... me propuse buscar yo la solución rápida.
Tenían, al lado, la prensa y entre ellas, la revista dominical de uno de los periódicos. La cogí y la metí debajo de una de las patas de la mesa.

Comida tranquila, sin que se balancease la mesa como un barco en alta mar, durante el resto del tiempo.


Esto me hizo recordar un quebradero de cabeza que tenía mi compañero de mantenimiento con las máquinas.

El suelo se desgastaba mucho, mucho, muchisimo debido al ácido.

El departamento de servicios generales tenía una planificación quinquenal de tal manera que cada año, en verano, retiraban todas las máquinas de una zona y ponían una capa de suelo nueva quedando totalmente enrasada. Eso sí.... hasta dentro de cinco años nada.

Y durante esos cinco años el suelo se desgastaba poquito a poco pero de lo lindo al cabo de tanto tiempo.

Tener el suelo desgastado hacía que las máquinas no mantuvieran el mismo nivel. Bastaba medio centímetro para que se atascasen los productos y no circulasen por las cintas transportadoras correctamente, entre unas y otras, y un poco más para que se sobredesgastase alguna pieza.


Lo que hicieron fue poner todas las máquinas autoajustables. O sea, cada máquina tendría cuatro o más apoyos según su tamaño. No eran como si fuesen patas de mesa sino que en todas ellas había una rosca (como la que podemos ver en algunos muebles) para estirar más o menos según procediese.

Según el plan de mantenimiento, una vez al mes pasaban "el nivel" por todas las máquinas para saber los ajustes que debían hacer.

Era particularmente curioso ver algunas máquinas que se habían estirado bastante gracias a ese tope y rosca mientras que en las zonas en las que se había trabajado el verano anterior no había apenas nada de recorrido del tope.


Una medida que mezclaba obra civil, ingeniería y mantenimiento predictivo para evitar averías




miércoles, 8 de junio de 2016

"Jueves lardero", ... almorzando en una fábrica



La gente, como en prácticamente todos los sitios, se lleva su almuerzo (o merienda, o recena, según el horario que les toque) cuando se trata de jornada continua. Acostumbran a desayunar, comer o cenar pronto por motivos de horarios y hay una pequeña pausa.

Los almuerzos o meriendas.... en la mayoría de los casos nada del otro mundo. Sí te puedes encontrar casos especiales de alguien que trae frutas de su huerto y ofrece al resto, o que le han dado tal producto y lo comparte, etc.... pero a simple vista, nada de especial.

Por norma general solo eran especiales los almuerzos en "días especiales". Y casi siempre si tenían que ser en sábados, fines de semana en general, puentes o similar. Ahí, algo parecía que hacía que cambiase el chip, que la gente se volvía más gourmet y se podría hacer un repertorio de lo que eran capaces de llevarse y comerse en los quince minutos que disponían.

Pero al margen de esto, a priori, la diferencia con respecto a un edificio de oficinas era pequeña.


Lo que sí me llamaba la atención era la unidad productiva que tenía al lado, quienes los viernes por la tarde y algún otro día señalado en el calendario acostumbraban a comer de lo lindo las cosas más sutiles.
Se lo tenían bien montado. Habían preparado un par de planchas conectadas a un interruptor con un temporizador para que se encendiese quince minutos antes del momento del bocadillo. Dejaban la temperatura baja y en la pausa del café anterior aprovechaban para dejar todo preparado y a la hora que tocaba, todo en su punto.

Las raciones que llegué a ver ahí eran dignas de un concurso de mostrador de tapas o similar.

A mí.... me era indiferente lo que hicieran salvo por dos motivos. El primero, por lo que podía distraer a los míos. El segundo, sí, lo reconozco... por la envidia sana que daban con semejante almuerzo.


El caso es que una vez el gerente vino a mi unidad a ver un problema concreto y.... el problema estaba solucionado pero me hizo unas cuantas puntualizaciones de orden, de disciplina, etc... y en estas que me dice que a qué olía.

Yo le digo que no era en esa unidad sino en la de al lado y se olía desde allí..... y dice en tono un poco molesto que le fastidiaba que oliese toda la zona a "hamburguesas".

Con la debida prudencia le digo que no eran hamburguesas..... que era Jueves Lardero (*), y que se preparaban la merienda.

Se me queda mirando y creo que intentó contener la risa por la ocurrencia que tenían.... pero media vuelta y se fue.




(*) Jueves Lardero es el jueves anterior al Miércoles de Ceniza y que marca el inicio del carnaval. En mi región es muy típico merendar un "palmo de longaniza" ese día. Ya lo dice el refrán: "Jueves lardero, longaniza en el puchero".
Solo que, o alguno tenía un palmo de gigante o habían usado una regla mal calibrada para medir "el palmo" porque las raciones que habían puesto los de la unidad de al lado eran un tanto generosas.


Los de mi unidad, y yo mismo!!, también llevábamos nuestro bocadillo de longaniza, a cuál más grande. No faltábamos a la cita. Solo que venía preparado de casa.












martes, 7 de junio de 2016

La vida de todos los que te rodean (2/2)



En mi post anterior hablaba del interés a mostrar sobre la vida de los que te rodean y lo que implica trabajar en una fábrica con poco movimiento de personal y poca visibilidad hacia el público.

Ahora bien, ¿Y cuánto acababan sabiendo de mí?. Creo que no le sorprenderá a nadie que la vida de un responsable de una UAP pasa a ser casi pública..... pero lo que no sé es si se sabe hasta qué punto.

Recuerdo muchas anécdotas (y las que me esperan). Cuento algunas

- En un determinado supermercado, creo que al menos una vez al mes coincidía con un miembro del comité de empresa. Con el tiempo me enteré que vivía al lado, lo cuál tenía su lógica.

- Un día me dijeron, en cosa de media hora, al menos cinco personas, que tenía una luz fundida en el coche. Mi matrícula no les había pasado desapercibida el día anterior y se habían fijado hasta en ese detalle.

- ¿Hablaba en el post anterior de vacaciones?. Pues todos sabían dónde las pasaría. Incluso me encontré a alguna persona en una zona de playa próxima (aún recuerdo que uno me preguntó una vez estando en la playa que qué hacía por allí y entre risas le respondí que lo mismo que él..... o sea, ambos de vacaciones. En la misma semana igual le vi tres veces)

- Pero también irme a una zona rural bastante recóndita de vacaciones y a la vuelta preguntarme si había estado por esa zona pues creían haberme visto. Cierto, era yo por las fechas y lugar

- Ocasiones en las que he tenido que hacer memoria de dónde estaba a tal hora porque me habían visto. ¿A dónde iba?.....

Eso simplemente la parte pública de visibilidad a la gente.

Conté en un post anterior que casi coincidió hacer indefinidos a diez personas de la UAP con hacerme indefinido a mí por cuestión de fechas, y fui felicitado como uno más.

También tener una operación de un familiar bastante grave y preguntar, no solo al día siguiente sino un mes siguiente acerca de su recuperación.



Solo recuerdo, y de forma "triste" una anécdota. Eso sí, me hizo ver la fuerza que tenía la información y cómo corrían las noticias.
En una ocasión, lamentablemente, falleció un familiar directo. Por motivos de urgencia, solo pude notificárselo a mi jefe directo. Me ausenté los días del sepelio y, por coindicencias, al finalizar el mismo había un festivo y un fin de semana.
Para cuando me reincorporé al trabajo, el trauma de la pérdida familiar lo tenía olvidado. De hecho era algo que a nadie le gusta hablar, siendo reciente pero estando ya superado.
Sin embargo la noticia había corrido "como la pólvora" y fueron muchos, muchos, muchos los empleados que se acercaron para darme el pésame. Con los primeros me sorprendí por el tiempo que había pasado. Luego lo entendí.... aunque hubiera pasado tiempo no dejaba de ser el primer día que me veían.
Sabían de mi vida y una noticia así corre como la pólvora. No solo según pasaba y saludaba, todos los miembros de la UAP me dieron su pésame sino que gente de otras UAPs que conocía también lo hicieron, carretilleros, personal de calidad, miembros del comité de empresa, todos mis compañeros por descontado, compañeros de otros departamentos....


Me había tocado estar "en la otra parte", en recibir una llamada de "no voy a ir a trabajar porque ha fallecido X" y notificárselo a la plantilla para que le diesen el pésame a la vuelta. Aquí lo viví desde el otro lado. Yo lo había notificado, la noticia había sido pública y.... anda que si había corrido la noticia.
No era grato recordar una herida que tenía cerrada pero desde luego no era culpa de nadie que el sepelio hubiera sido poco antes de un puente. Si me hubieran visto por la calle seguro que lo habrían hecho entonces.
Pero sí es grato ver que, pese a las diferencias, pese a la frecuencia de trato (con algunos tenía muy poco trato y los veía muy ocasionalmente), era considerado como uno más con todos los respetos que se tenían entre ellos.


Yo también formaba parte de ese grupo de "la vida de los que te rodean".
Todos somos personas antes que nada.




lunes, 6 de junio de 2016

La vida de todos los que te rodean en el día a día (1/2)




A veces denomino una fábrica como una "burbuja" dado que la gente que hay es la misma día tras día y la relación con el exterior es pequeña. Alguna auditoría, alguna visita puntual pero desde luego, para un empleado que trabaja en una línea de montaje, a veces acaban siendo personas que pasan a poca distancia suya pero sin mayor relevancia.

Tanto es así que habitualmente los responsables de los almacenes de recepción y de expedición de materiales hablan con los conductores de camiones que llegan. Realmente, en una fábrica donde no acuden clientes sino que es una red comercial quien consigue pedidos y solo se reciben las características de los mismos para hacer el programa de producción, para los de almacenes, poder hablar con un camionero durante un ratito, conocer algo "de fuera" (a veces sabría lo justo de su idioma), conocer alguna anécdota, etc.... era lo que les sacaba de la rutina.

Sin embargo el resto, tan aislados como están del resto del mundo, tan integrados como están entre ellos. Encuentras gente de diferentes edades, muy dispares, de diferentes orígenes, que han llevado trayectorias dispares. Algunos más veteranos empezaron trabajando en el campo y les surgió la oportunidad de trabajar en una fábrica y ahí continúan. Otros más jóvenes encontraron ahí una posibilidad de estabilidad laboral y desean aprender bien "su oficio".

Lo sorprendente es que muchas veces hay conversaciones entre ellos "sin mirarse a la cara". Esto es, puede haber dos personas que están a cuatro metros una de la otra, cada una mirando el producto que viene, trabajando según el ciclo establecido y posiblemente hasta estén de espaldas el uno frente al otro. Sin embargo ello no es impedimento para que puedan hablar en voz alta y mantener una conversación entre ellos.... un poco extraño eso de no hablarse a la cara pero acostumbrados están.


Como responsable de la UAP, sí puedes dirigirte (y en ocasiones hay que hacerlo y a veces, fuera de la línea de montaje) a los operarios. Se pasa mucho tiempo al día con ellos. Por descontado hay que tratar con ellos muchas veces "de tú a tú".

¿Qué significa tratar de tú a tú?. Una sonrisa y un buenos días al verlos, día tras día. Que pasen un buen turno (incluso a esa persona que te está haciendo tambalear los objetivos y le tienes "en el punto de mira". Quizá ese sea el que más suerte necesite que le des).

Mientras observas las máquinas, las piezas, los procesos, interaccionan contigo y tú con ellos. Acabas aprendiendo la vida de todos ellos. En alguna ocasión preguntas a uno de ellos sobre las obras de la casa del pueblo. Sabes que tiene ya reformada la cocina y le falta pintar y una de las habitaciones. Sabes que otro se reserva un puente para hacer obras en su casa, te has enterado hasta qué tiendas ha visitado, ha ponderado y, quizá hasta te ha surgido de darle tu opinión personal pues conoces esas tiendas.

Hay otro que comenta que el fin de semana son las fiestas de su pueblo. El viernes ha quedado con los amigos y el sábado tiene comida.... que acabará a la hora de cenar por lo menos. Seguro que el lunes acapara buena parte de la conversación contando el fin de semana. Tan seguro que el año pasado hizo lo mismo por las mismas fechas y es que para él, se trata de una fecha señalada en el calendario.

¿Dónde se van de vacaciones?. Era una pregunta que, un mes antes de irnos de vacaciones se la hacía a todo el mundo y, quizá de las pocas preguntas que nadie rehusaba responder. Eso sí, respuestas de lo más variopintas. Había quién respondía que a ningún sitio. Quizá porque no coincidía con vacaciones con la mujer, quizá porque estaba acostumbrado a hacer algún viaje durante el año y pasar los días de verano en casa relajado y cambiando la rutina. Había agricultores que ocupaban esos días con labores agrícolas (para ellos acababa siendo un ocio, con el tiempo me enteré que la mayoría tenía muchas tierras pero que solo cultivaban las que podían atender en condiciones en su tiempo libre).
Las respuestas de irse a la playa, a algún sitio de montaña, al pueblo natal y visitar  a familiares estaba a la orden del día, solía ser la más reiterada. Y también estaba la de gente que se aventuraba e iba más lejos, en algún circuito organizado, por su cuenta, con la pareja, con un grupo de amigos.... hasta donde el dinero diese de sí.

Respuestas muchas pero ante la pregunta del destino y planes de vacaciones, todos respondían incluso con alegría.

Luego, lógicamente estaba la segunda parte: ¿Qué tal las vacaciones?. Y es una pregunta que hay que hacer a todos, a los que se han quedado en casa simplemente cambiando la rutina y olvidándose del reloj hasta los que han viajado millas y millas.


Había siempre algo más, alguno de los compañeros/as de mayor edad nos dice que va a ser abuelo en unos meses.... o de mayor alegría un empleado te dice que va a ser padre en unos meses. Y por supuesto, la de que una empleada te diga que va a ser madre (esto conlleva algunos quebraderos de cabeza por motivos médicos y ergonómicos pero..... creo que la alegría de la situación supera a las dificultades que atañen y que, con la debida planificación, todo se organiza).
Recuerdo la primera vez que una empleada me lo dijo. No era una empleada de mi UAP. Ese día yo estaba sustituyendo a un compañero que estaba ausente y gestionando mi UAP y la suya simultáneamente. Tanto mi compañero como todos los miembros de su UAP sabían la situación pero fuera de ella no era frecuente que las noticias personales corriesen con tanta rapidez.

El caso es que estaba mirando una máquina y uno de los jefes de equipo de esa UAP me dije que una operaria quería hablar conmigo (a falta de mi compañero, que era su jefe directo, con quien tenía que hablar era conmigo, lógicamente). Le dije que por supuesto, que se pusiera a hacer su trabajo durante el tiempo que fuese menester (protocolo habitual) y que viniera a verme.
La empleada me empezó a contar que si tenía que ir al médico de empresa, que si tenía que hacerle una valoración de puestos de trabajo, que estaba citada para tal hora, que....
y le interrumpo: ¿Tienes algún problema de salud?. Claro, tanta restricción y problema médico no era habitual.
La empleada no cayó en que yo no lo sabía: "es que estoy embarazada".
¡Ah...... pues lo primero de todo, enhorabuena!. Y le dí dos besos con una sonrisa en la boca. Era la primera vez que una empleada (aunque jerárquicamente no dependiese de mí y solo fuese de forma circunstancial) me lo decía.
Continué: Debías haber empezado por ahí, no sabía nada. ¿Cómo lo llevas?. Y, lo que iba a ser una breve notificación de los protocolos médicos que debía seguir (lógicamente los médicos iban a indicar qué operaciones no podría hacer estando embarazada y habría que ajustarse a ello), acabó en una conversación amena donde me contó que no tenía náuseas de momento, que no se sentía cansada pero se cuidaba bastante. Era el primer embarazo y de momento todo estaba yendo bien. Lo que era un mero protocolo de comunicación de "parte médico" acabó siendo una conversación de "tú a tú", donde yo mismo pude comentarle alguna situación que recordaba de otras personas que habían estado embarazadas y cómo lo habían llevado (ahí lo siento, la empatía llega hasta donde llega y, por motivos más que evidentes, no podía hablar en primera persona).
Pasaron semanas y, cada vez que pasaba por la zona y la veía, aprovechaba siempre para preguntarle qué tal le iba.... hasta que un día me dijo que esa semana sería su última semana de trabajo. Que el médico le iba a dar la baja con fecha del lunes siguiente y hasta después del parto y posterior baja maternal no se reincorporaría. Aproveché para desearle lo mejor y, meses después saber de ella.

Es algo que he considerado importante, saber la historia de cada uno. Lejos del "cotilleo", saber si alguno tiene problemas o tiene alegrías. Saber si su hijo está a punto de acabar los estudios, o si tiene interés en alguna afición concreta (con alguno he hablado de aficiones que compartíamos juntos) o....

Para acabar, una anécdota de una conversación que oí a mis espaldas y....reconozco que tuve que hacer esfuerzos para no reír a carcajada limpia.

Era sabido que un empleado se iba a casar en breve y estaba preparando su casa con su novia. El tema de conversación de qué tal lo llevaba ya era recurrente.
Un buen día, según pasaba por la zona donde trabajaba esa persona oigo que le preguntan: ¿Qué tal llevas las compras para el salón?. Y la respuesta fue..... "pues mal, porque ayer estuvimos mirando cortinas y sofá y no nos poníamos de acuerdo". Y una tercera persona le dijo (todo esto, yo a unos cuantos pasos oyendo todo)..... "mira que te lo tenemos dicho, que le dejes elegir a ella las cortinas que quiera pero que el sofá lo elijas tú, que seguro que alguna noche te toca pasarlo allí".
Risas generalizadas, y costaba mantener la seriedad ante esa ocurrencia.


Importantisimo.... saberse la vida de las personas con las que trabajas, las dificultades, las alegrías. Interesarse por ellas. No por hacer un expediente de ellos. No lo vas a necesitar. No vas a necesitar apuntar ninguno de los datos que te digan (¿O acaso vas a anotar los destinos vacacionales?). Sí vas a necesitar memoria. Saber que no solo hay que saludar con una sonrisa todos los días sino que a alguno hay que preguntarle (si alguien te pide permiso por una operación de un familiar, interesarse por cómo han ido las cosas a su retorno).





viernes, 3 de junio de 2016

Gestión vistual: Rojo, amarillo y......veeeeeerde



Fue algo que parcialmente me encontré recién instalado por mi antecesor que dejaba la compañía y a quien yo sustituía y.... había que seguir ampliándolo.

En una zona muy amplia los productos pasaban por una máquina, se les hacía parte de un proceso y avanzaban por unos transportadores hacia zonas que podían quedar bastante alejadas.

Solo había una persona por línea quien vería cuál era el estado de la misma y podía distar bastante. A veces no llegaban unidades porque el carretillero estaba preparando el pedido, porque la sección anterior estaba en avería o..... porque dicha máquina tenía un atasco.

La primera solución había sido la siguiente:


1- Disponer de tantas bombillas de colores como líneas productivas había. Aunque estaban ordenadas, desde lejos a veces no se distinguía si era la tercera o la cuarta y dos colores muy dispares (como por ejemplo que la tercera sea amarilla y la cuarta azul) lo hacían inconfundible
2- Código de encendido. Si estaaban pasando productos, bombilla encendida. Si no pasaban productos, bombilla apagada (y tanto el jefe de equipo como el operario en sí sabrían si estaba apagada.... simplemente porque no estaban usando esa máquina entonces o por algún otro motivo). Si había un atasco (detectores que habían paralizado la línea), bombilla parpadeando. Requería acudir cuando antes a la línea.



Y sí, eso por la noche parecía una discoteca pero era lo más visual que nos podamos imaginar. Desde muy lejos se sabía el estado de las líneas.



Con el tiempo vi dos oportnidades de mejora que se podían aplicar fácilmente.

1- Incluir la posibilidad de avería en la máquina en sí, no de atasco por no poder completar el proceso. Para ello lo que se hizo fue que parpadease más rápido. En función del tipo de parpadeo, la avería era una u otra.

2- Visibles desde dos puntos de diferentes. Duplicado de luces sin más. Para un electricista, más bombillas y más cables. Punto. Para el jefe de equipo, más información desde puntos donde antes no veía esa información visual.




La información visual a través de este tipo de dispositivos (que se instalaba relativamente fácil) permitía una rápida acción así como una visión global de cómo estaba funcionando todo. Las dos mejoras que yo mismo implanté, ampliando lo que ya había recibido, hicieron que las incidencias se solucionaran de forma más rápida y el coste de la misma era ínfimo.





jueves, 2 de junio de 2016

Carteles de salida de seguridad..... ¿Están puestos?. ¿Están bien puestos?



De los "famosos" carteles de auditoría de seguridad que hay en cualquier recinto recuerdo dos anécdotas diferentes al resto que merecen una cita como poco.

1- Por un lado, en una auditoría externa (de lo que sea), acompañé al auditor al interior de la planta, nos sentamos en una mesa que había en un área de descanso y empecé la presentación de todo.
Como "rige el protocolo", lo primero de todo era presentarle un mapa de la planta y decirle las medidas de seguridad. No había nada especialmente relevante. Llevaba ya puestos los zapatos de seguridad y otros EPIs pues había visitado otras partes industriales y simplemente lo cité. Le indiqué que, ante una señal de evacuación debíamos acudir al punto de encuentro más cercano (señal de seguridad que tan solo escuché durante los simulacros periódicos de evacuación por suerte durante muchisimos años). Le maticé que la planta estaba dividida en diferentes zonas y que, según donde estuviéramos, procedería una zona u otra para acudir al punto de encuentro pero que sería suficiente con seguir las señales de evacuación.

Fue cuando, aunque la auditoría no tenía absolutamente nada que ver con seguridad, me dijo que a él lo que le gustaba era que cada vez que estuviera en una fábrica, se girase 360º y viese al menos una señal de "salida" y no veía ninguna.

Miro alrededor y.... tenía razón
Vuelvo a mirar con más detenimiento y trago saliva. A ver cómo se lo digo "suavemente", que la auditoría no había empezado

La señal de seguridad la tenía exactamente encima suyo. Los 360º debían ser circulares, no cilíndricos.

Me lo dio por bueno y proseguimos con el resto de documentación de la auditoría, que eso no había hecho sino comenzar.



2- Me toca hacer una auditoría de seguridad. Cada vez que hacía una auditoría decidía ir "más allá" con alguno de los apartados y esa vez la tomé con los pasillos de evacuación.
Llega el apartado y sí, estaban despejados, las señales estaban visibles y las puertas de seguridad no estaban bloqueadas
¿Lo damos por bueno?

PUES NO

Me hice una copia del último plan de evacuación que me había pasado el departamento de prevención y copié y vi que, a raíz de que una zona había sido desmantelada, el cambio de puntos de encuentro se había cambiado para hacerlo más operativo. Sin embargo la señalización no la habían cambiado. Señalaba en sentido contrario a otro punto distante en las afueras. Sí, ambos señalaban a las afueras pero como fuese de noche la evacuación, concentrar a todos y hacer recuento podría ser complejo.

Envié una foto de la señal en sí y una copia del plano de evacuación, donde indicaba el camino a seguir y el punto donde estaba la señal (indicando sentido contrario) al responsable de prevención informándole de lo que había visto


(por descontado, lo apunté en mi plan de acción de auditorías como problema detectado y haciendo el seguimiento correspondiente del mismo, responsables, fechas, etc....)

En apenas una semana la señal estaba siendo sustituida por otra que señalaba el lugar correcto. Hacía falta una señal (posiblemente reciclada), una escalera y dos remaches.


Problema resuelto!!!

miércoles, 1 de junio de 2016

¿Dónde dejo el bocadillo?



Sí, esa y otras preguntas son tan simples como cotidianas.

Si una fábrica es pequeñita puede guardarlo todo en la taquilla en los vestuarios. Cuando la fábrica ya es más grande desconfían de dejar según qué cosas en las taquillas y, sobretodo, lo que puedan necesitar más, lo desean tener cerca para evitar desplazamientos.

En una ocasión participé en un grupo pluridisciplinar para mantener ordenadas las líneas de trabajo. Chaquetas, bocadillos y lo que fuese había por doquier.

Apliquemos la premisa de 5S: Una cosa en cada sitio y cada cosa en su sitio.

¿Tenían perchas suficientes los empleados para dejar las chaquetas?. En la dotación de invierno se les daba una chaqueta que, quizá a primera hora de la mañana la llevasen puesta pero conforme pasase el día y entrasen en calor quisieran quitarla. ¿Hay medios para dejarla en un lugar ordenado o tenían que colgarla de algún contenedor de piezas?.

Esa es la primera tarea a resolver por el responsable de cada una de las unidades productivas.


La segunda parte era la del bocadillo y otros enseres personales. ¿Hacemos una lista de enseres mínimos que se llevan?. Bocadillo y otras cosas que hayan llevado para almorzar, monedero, llaves, móvil (no sé si por su valor y tenerlo cerca o por si tienen que llamar, pero todos lo llevaban).

Asunto curioso. Se les dota a todos de unas minitaquillas para poder guardar esto a pie de línea, muy cerca de las mesas donde almorzaban y de sus puestos de trabajo y siempre hay quien dice que son pequeñas.

Llega lo del "huevo y la gallina". Descubres que hay quienes parece que primero miden el tamaño de la taquilla y luego se compran una mochila que quepa ahí. Como la pongas más grande, mochila más grande. 
Vamos, lo típico de "da igual de qué medidas sea el maletero de tu coche, seguro que te falta sitio para vacaciones" pero aplicado al día a día.
Eso y que algunos/as parecía que se traían un bolso de Louis Vuitton.

La política estaba clara: sitio para los enseres necesarios y el resto, en las taquillas de vestuarios.
Evitar todo tipo de objetos personales, comida, etc... junto a las piezas (ya no sé si más por orden que por salubridad o a la inversa pero evitarlo) y todo ordenadito, que no era tan difícil.