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Alejandro Serrano


Alejandro Serrano
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miércoles, 4 de mayo de 2016

¿Vacaciones?..... cuando se pueden




Comentaba con un "compañero del gremio" asuntos de vacaciones en fábricas.

Es bastante corriente que haya unas semanas de cierre al año en el que hay vacaciones colectivas y en ellas los departamentos técnicos y de mantenimiento aprovechan para un repaso a toda la instalación.

También casos en los que se hacen de forma rotatoria. Recuerdo un caso en el que alternativamente se tenían en julio o agosto, pudiendo permutarse entre ellos, se contrataba a personal eventual y se trabajaba a dos turnos en esos dos meses.

Casos de vacaciones.... casi uno por cada fábrica.

Sin embargo una vez vi uno particularmente peculiar.
Se trataba de una empresa donde la demanda de productos verano-invierno era alta. Más o menos de 3 a 1.

Por hacernos a la idea.... ¿Cuántas cervezas os bebisteis el pasado fin de semana?. ¿Y cuántas un día en un chiringuito a pie de playa?. Pues eso....
(el que suscribe dice que ninguna en ambos casos, que prefiere la uva fermentada y derivados)
No se trataba de cerveza pero sí un comportamiento similar.


Se había llegado al siguiente acuerdo:

- Las vacaciones serían de abril a septiembre de forma correlativa
- Había una bolsa de personal fijo no continuo que eran llamados a inicio de temporada alta y dejaban de trabajar cuando no había pedidos. Todos los años se les llamaba, salvo que rehusasen.
- Como el número total de días trabajados según convenio superaba (más o menos en ocho-diez) a los que surgían de todo el año menos festivos y vacaciones, la empresa daría individualmente los días de exceso de jornada de forma individual a cada uno.


Para ello:

- Las vacaciones se rotaban de abril a septiembre y vuelta a abril. Un mes natural para cada uno. Si había festivos por medio, si era mes de 30 o de 31 días, etc... simplemente computaría a efectos de los días de exceso que tendrían que disfrutar más tarde.
- Se les permitía permutar la mitad de vacaciones por lo que era muy habitual que alguien encontrase un "gemelo" (alguien en abril que le cambiase una quincena a alguien en julio, al año siguiente cambiarían parte de mayo por parte de agosto, al siguiente si querían.... junio y septiembre y al siguiente sería el primero el que le cambiaría parte de julio por parte de abril a su compañero)
- Si alguien cogía vacaciones fuera de esa temporada recibía un plus bastante considerable
- Los días de exceso de jornada los calculaban a partir de octubre y la empresa los notificaba con quince días de antelación. Según hubiera pedidos en invierno o no, iba enviando a casa a la gente de forma remunerada, esos días que correspondían. La gente se dejaba tareas a hacer en casa sabiendo que les avisarían para irse entre semana y media o dos semanas según tocase.
- El personal discontinuo no disfrutaba vacaciones en verano sino a final de contrato. Estaba acordado que esos mismos serían los primeros en ser llamados al año siguiente cuando el pico de producción subiese.


Y unas cuantas curiosidades más.


Creo que de las organizaciones de vacaciones que he visto, la más peculiar ha sido esta pero ya se sabe.... hay que amoldarse al mercado

martes, 12 de abril de 2016

Organizando vacaciones..... cuando se trabaja a cuarto turno






Después de un primer año donde tuve que hacer encaje de bolillos con las vacaciones del personal, para el siguiente tenía la lección aprendida y pude organizarlo de una forma en que se compaginasen las vacaciones del personal con las necesidades de la empresa.

Creo que, según lo preparaba, vino a verme, casi uno a uno, el comité de empresa al completo. A todos les expliqué las cuentas y el funcionamiento (que relato a continuación). A alguno se lo tuve que explicar dos veces pero todos asintieron y adelante que fuimos.


La empresa cerraba tres semanas pero era necesario que en una de ellas hubiera tres equipos productivos trabajando en turno de mañanas más personal relacionado (el jefe de equipo correspondiente, carretilleros, etc...)

Cada equipo estaba compuesto por ocho personas. Normalmente se mantenían de un mes para otro pero en función de altas y bajas en la empresa alguno podía cambiar de equipo según necesidades.

La semana que acudirían a trabajar sería solamente en laborables. Esto es, de lunes a viernes. Cinco días.

Lo que hice fue, en septiembre elegir tres semanas en las que un equipo no trabajaría. No aparecería en el cuadrante de turnos. Y por semana entendía de lunes a domingo como cayese. Esto es, si septiembre eran 22 días laborables y 8 festivos, habría tres equipos que tendrías 17 días laborables, 8 festivos y 5 días de vacaciones.
Y para ajustarlo, las tres semanas "completas" de septiembre (por calendario, la primera tenía días de agosto y la última, días de septiembre).

Informé de cuál sería el plazo de solicitud de cambio de vacaciones y todo fue más rodado de lo que me imaginaba. La semana en la cuál debían trabajar en agosto era sabida y para todos la misma. El resto, ya intuía que algunos, por motivos de fiestas de su localidad, por otros asuntos familiares, etc... pedirían cambio de vacaciones pero lo que me sorprendió es que se ajustó muchisimo la "oferta" a la "demanda". O sea, poca gente se quedó fuera de poder elegir vacaciones en septiembre y no hubo que convencer a muchos de que solicitasen vacaciones en septiembre a cambio de ir a trabajar en agosto.

Realmente, números redondos.


Una debida planificación, una explicación a la plantilla y al comité (a quienes tuve que plasmar gráficamente que trabajaban una semana a cambio de otra, la voluntariedad y que el número de días laborables era el mismo) y todo fue mucho más sobre ruedas y ágil de lo que me había esperado.



Dato importante: conocer las necesidades con la debida antelación y planificarlo todo con detalles incluidos.







miércoles, 16 de marzo de 2016

Permisos y ausencias de trabajo (I). Cuando hay que hacer lo imposible




Caso muuuuuy habitual: dificultad para sacar los resultados adelante, bien sea por algún problema técnico, por absentismo, por carga de trabajo o lo que sea.....

y te acude algún empleado y te dice que necesita unos días concretos. Días que no le corresponden pero.... ¿Qué haces?

Son empleados que sabes que cumplen con creces lo que se espera de ellos y tienen proactividad para ofrecer muchiiiiiisimo más. Son de esos en los que puedes confiar y darles autonomía para que trabajen y confías en su labor como parte de tus resultados.

Y lo único que te piden.... ¿Se lo vas a negar?

Hay casos, casos y casos, y hay muchas situaciones.
Cada una merece un capítulo aparte.

El caso más difícil (por número de días que implicaba) que se me ha presentado, ha sido el de un jefe de equipo diciéndome que a su mujer le habían dado una semana de vacaciones a primeros de julio y que necesitaba esos días pues serían los únicos que se podrían ir en todo el verano.
Es alguien que se desvive por la labor que desempeña, que sabes que te puedes ausentar y el sol seguirá saliendo (y los números también "saldrán") mientras estén presentes ese y otros más poniendo orden en el "cortijo". ¿Qué hacer cuando achuchan los números?

Hay más casos:
- Me vienen a montar la cocina y querría estar en casa
- Mi mujer trabaja viernes, sábado y domingo.... y este es el único fin de semana que libra. Me gustaría poder disfrutarlo con la familia de fuera
- Ha fallecido el padre de un amigo y me gustaría poder ausentarme unas pocas horas para acompañarle en el funeral.


Cada caso tiene su solución. Lógicamente en el último de todos.... la "flexibilidad" es nula (el funeral es cuando es) pero en el caso de la cocina conseguí que les pidiera a los montadores que fuese en otro momento.

Y de los permisos de vacaciones que me pidieron, en el caso de semana entera... hablando con antelación hasta le conseguí dar una semana pero la inmediatamente posterior que también lo servía.



¿Lo importante?. Hablar.
A alguien que acude con profesionalidad y compromiso hay que tratarlo con profesionalidad y compromiso.

Si se les trata de "igual a igual" entenderán cuando se les dice que no se puede. Y por supuesto entrarán a hablar de cualquier punto de entendimiento que sea saisfactorio para todos.
Cuando hay compromiso, eso se da por supuesto y nunca he tenido problemas.

Ha habido casos en los que lamentablemente he tenido que decir que no podía ser.... y, gracias a la confianza que tenía con los empleados, entendían el por qué, no guardaban rencor ni malestar y que había que buscar otras soluciones.


Pero ahí la importancia: comunicación, confianza por ambas partes y trata a la gente igual que quieres que te traten.

(lógicamente, mi "interés" en dar permisos ha sido siempre proporcional al compromiso y profesionalidad de cada uno de ellos..... pero creo que todos lo daban por supuesto)


Y uno ha sido cocinero antes que fraile.

Una vez le pedí a mi jefe que los días de vacaciones que no había disfrutado en el cierre de planta los quería para las fiestas de mi ciudad y así estar con los míos.
Pues.... "ni para ti, ni para mí". Me permitió ausentarme solo unos días de esa semana y ya guardaría los días de vacaciones para cuando fuesen mejor las cosas, que había mucho trabajo.



¿Cuál fue mi reacción? 
Lo comprendí. Vi claramente el programa de producción de la empresa y que todas las manos y ojos que hubiera para mantener las líneas operativas eran pocas.
Llamé a mis amigos para decirles que a un evento que habían programado no podría acudir y a otro que contasen conmigo......

y a trabajar, que a fin de cuenta la nómina me la ganaba (nos la ganamos) trabajando, no en los días de fiesta.




¿Quieres saber el caso contrario?. Lee el post siguiente




viernes, 12 de febrero de 2016

Ante todo seguridad... los problemas vienen hasta con lo más cotidiano




Verano, veranito... la fábrica hace su cierre habitual y da vacaciones colectivas a todos los empleados. Las sagradas vacaciones con las que mucha gente lleva esperando meses. En las semanas previas se cuentan planes. Algunos se irán a destinos un tanto exóticos, otros a destinos más próximos y otros aprovechan estos días para disfrutar con los suyos en las zonas donde tienen raíces.

Pero todo lo bueno se acaba...
Durante esas vacaciones algunos departamentos han trabajado de lo lindo. Se irán después de vacaciones o se habrán ido antes pero han aprovechado para hacer obra civil, cambio de maquinaria, etc...

Vuelta al trabajo. Estaba en turno de noche y se habían pedido anteriormente voluntarios entre los jefes de equipo de las diferentes áreas para controlar que todas las piezas estaban en su sitio, que todas las herramientas estaban disponibles (las más pequeñas se solían guardar bajo llave para evitar que se perdiesen en esas semanas) y dejar todo preparadito para que, en unas horas, acudía toda la plantilla del turno y retornaba al trabajo después de un paro prolongado.

Era a partir de ahí donde podían surgir los problemas de seguridad. Una buena parte de la plantilla tenía ya muchos años de experiencia, conocía las máquinas, los materiales y hacía muy bien su trabajo.

Además, la mejora continua, también aplicada a seguridad, prevención y ergonomía, daba sus frutos. En los trabajos estandarizados se tenía muy presente la seguridad y, fruto de ello, la siniestralidad, incluidos pequeños incidentes, había ido decreciendo paulatinamente.


Ahora bien, una vuelta al trabajo tras vacaciones es problemática porque la misma máquina puede que no esté en el mismo sitio, puede que una estantería la hayan cambiado por otra para poner más material de cara a un prototipo y además... hemos desconectado tan bien que nos cuesta acostumbrarnos.


Regla número uno. Lo primero que se hacía era tener una charla de seguridad con toda la plantilla. Repartidos por equipos de trabajo, repasaban las normas básicas (que se las sabrían pero nunca están de más) de seguridad así como era obligatorio que se familiarizasen con su nuevo entorno. Es posible que no hubiera cambiado apenas nada, o puede que muchas cosas. Ese era siempre el punto de partida.

Segundo paso. Comenzar a un ritmo de trabajo más lento durante un periodo breve. Que la plantilla se acostumbre... que todos vuelven de vacaciones. Por muchos motivos: estrés laboral, evitar defectos de calidad, evitar accidentes, familiarizarse con las nuevas herramientas, nuevo lay out de un puesto de trabajo, etc...

Pasada media hora, un pequeño paro en la producción. Se pedía a toda la plantilla que limpiase el puesto de trabajo y volviera a familiarizarse con el mismo.

Era a partir de ahí cuando ya se empezaba a trabajar a un ritmo normal... pero habiendo tenido unas cuantas consideraciones de seguridad por delante.




Que solo los gatos tienen siete vidas!!!!!!