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Alejandro Serrano


Alejandro Serrano
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miércoles, 9 de marzo de 2016

La reclamación más surrealista que he tenido




Llamada del jefe de calidad.... y no era para ir a tomar café.
Nuevamente problemas. ¿Dónde la habíamos "liado" ahora?
En el etiquetado de los productos.
Primera información.... que el idioma de las etiquetas no era el especificado.

Recibíamos pedidos de los países más insospechados. Había un "librito" doblado de instrucciones de seguridad que, por su complejidad, era común a todos los países y estaba en veintitantos idiomas.

El resto, si vendíamos un producto genérico, se nos pedía en el idioma del país de destino (y no solían aceptar etiquetado en varios idiomas). El producto llevaba varias etiquetas adhesivas en los laterales. Cada etiqueta tenía su referencia y la mayoría de ellas venían en un rollo. O sea, se calibraba la primera y el resto del lote tenían la misma.


Vale, error de etiquetado. A controlar referencias....

No espera, que hay más.

La reclamación venía de un cliente israelí porque se las habíamos enviado en árabe. Por si fuese poco, eran tiempos de verano de 2003, la guerra de Irak estaba reciente y los ánimos caldeados por esa esquina del mundo.

Ignoro si tuvimos algún otro fallo por idiomas. La mayoría de los clientes eran españoles pero también etiquetábamos mucho en portugués, francés e inglés. Ignoro si le pondríamos alguna etiqueta de estas a un producto destino Italia y no dirían nada o si nos equivocaríamos entre el sueco y el danés.
Lo ignoro porque nunca hubo reclamaciones. Simplemente eso.


Pero lo de ponerle a unos israelís una etiqueta en árabe... era nuevo.
Yo ya me veía al servicio de espionaje Mosad en la puerta de la fábrica a ver si veían algo raro e incluso una maldición con las doce plagas de Egipto...

Pero sangre fría y a tratarlo como una reclamación más.... de forma muy cuidadosa pero mismas herramientas.


Lo primero de todo. ¿Había material en camino?. Consulto con logística y me dicen que no. Que se envía un pedido al mes y que el siguiente será la semana que viene.
Vale, ya tengo un punto de ruptura.

Lo siguiente. Análisis de espina de pez. Pues... se enviaban etiquetas en veintitantos idiomas diferentes y resultaba que estaban al lado las árabes y hebreas y en las referencias apenas cambiaba una cifra. Una dichosa cifra. Referencias de muy poca rotación y para una vez que hay que usarla, la lían pero de lo lindo.

Vale, pues por mucho que tuvieran un sistema de almacenaje según número de pedidos para ahorrar desplazamientos, quería físicamente alejadas unas de otras. Que en logística propusiesen lo que fuese pero las quería incluso en diferente pasillo. Que trucasen un número pero no las quería al lado.
Lo siguiente, durante unos meses, cada vez que se tecleaba ese pedido para sacar la orden de fabricación, aparecía un mensaje indicando que había que guardarlo. Y en efecto, la orden de fabricación tendría un apartado donde debían firmar el almacenero, el jefe de turno de producción y el auditor de calidad. Una triple verificación que, aunque redundante, era una sola vez al mes y me daba seguridad.

Adicionalmente, yo me quedaba con esas hojas y revisaba los lotes antes de salir (con ver solo un producto era suficiente pues, como digo, al ser un rollo, todas las etiquetas serían las mismas).


Finalmente acciones correctivas. Algunas de las etiquetas tenían código de barras. Se estableció un sistema de pokayoke en el que debían estar escaneadas. Se introducía la orden de fabricación. El sistema sabría qué tipo de etiquetas esperaba y se escaneaba una etiqueta cualquiera de la caja que se había cogido antes de empezar. Los datos quedaban registrados.


Fin del proceso. Se eliminaron esos defectos y otros que pudieran surgir con el tiempo.


Reclamaciones tuve unas cuantas más, pero por etiquetado ninguna más. El caso de las etiquetas en árabe nos hizo poner un sistema suficientemente robusto como para minimizar los fallos posibles.

Y así.... hacer más consistente el sistema de fabricación.


Solución de problemas y mejora continua en uno.




PD. A los de Al-Jazeera y unos uantos más aún los estoy esperando para un reportaje, que el asunto trajo mucho comentario en la fábrica. Más de lo que parece. Como decía, las cosas andaban revueltas por esa esquina del mundo

martes, 9 de febrero de 2016

Las mejores ideas llegan.... OBSERVANDO !!!




En muchos sitios he leído cómo a la gente le llegan las mejores ideas. A algunos durmiendo. En lugar de contar rebaños de ovejas, piensan y... o se duermen o se les ocurre algo maravilloso. A otros según usan el transporte público. Hay quienes afirman que en la ducha y en algunas películas o series de TV hemos visto cómo el protagonista relaciona una imagen o hecho con la solución que veía y de ahí sacaban la trama.

Vale... muy bonito. Reconoceré de antemano que, en largos viajes de tren, más de una idea se me ocurría para el trabajo  Me las apuntaba en un papel. Unas pequeñas palabras y ya seguiría. Otras veces caminando, haciendo deporte, etc... y de muchas maneras.

Pero... las soluciones de verdad salen observando, observando y observando.
Vale, en voz bajita lo reconoceré. Cuanta menos presión mejor. Una idea feliz y un estado de estrés no son demasiado compatibles (quizá por eso se nos ocurren cuando más relajados estamos).

Quizá sea por eso por lo que, cuando la situación la tenía controlada en el trabajo, me ha gustado observar y observar. Unas veces aprendía algo nuevo. Otras... encontraba la solución de algo que buscaba precisamente entonces.

Me remonto muchos años atrás. Trabajaba a turnos en un servicio externalizado.
Era turno de tarde y debía ser finales de primavera pues había un sol increíble a eso de las ocho de la tarde. Todas las tareas rutinarias del turno estaban hechas desde hacía rato y habían surgido muy pocos imprevistos que solucionar.
Me paseo por la nave y me quedo mirando una y otra vez una zona de picking.

Aparentemente tenía la disposición habitual que tendría en cualquier otro sitio. En la práctica, se le podía sacar mucho más jugo.

Era una zona con muchas referencias y las piezas venían en bandejas de corcho que se ponían sobre gravities. Un carretillero las aprovisionaba por detrás y por gravedad caían. Cabían tres de cada referencia (de las de mayor consumo había al menos dos ubicaciones posibles).
Las estanterías con los gravities estaban en forma de "cápsula. Era un rectángulo donde solo se podía entrar desde ambas esquinas para meter los contenedores vacíos o llenos. Un operario dentro recibiría las órdenes de qué pieza poner en cada posición del contenedor final que se enviaba a cliente y, cuando se vaciase un corcho de los de seis piezas, le saldría en su terminal y lo confirmaría.

Sin embargo había cosas "diferentes".
Una de ellas era que, como en todo este tipo de estanterías, la zona superior se destina para el retorno de los corchos, con los gravities en sentido inverso para que el carretillero los recoja. Así estaban pero no los usaban. Como les sobraba algo de tiempo y los carretilleros no iban muy sueltos de tiempos, los vacíos los movían a un palet, los apilaban y cuando estaba el palet completo, el carretillero se lo llevaba entero.

O sea, la parte superior no se usaba en absoluto.

La segunda era que, debido a prototipos, modelos especiales, etc... había muchas referencias de muuuuuuy bajo consumo. Estas estaban dispuestas en un rincón. Se iba poco allí pero era muy farragoso conseguir la pieza cada vez que tocaba por la disposición de material.


Me quedé un buen rato mirando los desplazamientos del operario que hacía el trabajo. Miraba el teléfono móvil por si acaso había alguna llamada para intervenir en otro sitio pero no la hubo. Eso me permitía seguir mirando, mirando y con la observación llegué a una conclusión de mejora.

Yo allí, ni cortaba, ni pinchaba. Era de una contrata. Sin embargo, con el responsable del turno tenía muy buena relación, y si podía echarle una mano, ahí estaba.
Le llamo por teléfono:

- Oye... ¿Puedes pasarte por esta zona?
- ¿Qué sucede?.
- Nada urgente. Solo que he visto una cosa que quizá te pueda interesar.

Acude por ahí y le explico lo que había visto:

- ¿Para qué querían la altura superior?. Teóricamente para retorno de corchos pero habían definido un flujo diferente.
- ¿Y si lo usaban para las referencias de menor uso?. Siempre mejor una zona con cierta altura (incómoda) que una zona donde casi había que rebuscar (muuuuuuuy incómoda). Donde además, podían ponerle "nombre y apellidos" a las ubicaciones nuevas que creasen.


El responsable del turno tomó nota y sé que lo planteó ante su jefe y compañeros en la siguiente reunión donde se juntaban todos.

Con unas llaves tipo Allen y un ratito, se le daba vuelta a todo y se aprovechaba un espacio inutilizado para tenerlo todo más ordenado.



Ni transporte público, ni conciliando el sueño, ni paseando, ni en la ducha..... observando, observando y observando.